La Uva: La fruta depurativa por excelencia

Esta fruta es venerada desde hace muchos años como un alimento muy saludable y nutritivo. De forma global, se pueden distinguir las uvas según el color de su piel: blanco (se trata de aquellas que facilitan el adelgazamiento y purifican el organismo) o negro (las que fortalecen los vasos sanguíneos y favorecen la circulación). Sin embargo, existen aproximadamente unas 3000 variedades de uva alrededor del mundo. La mayoría de sus propiedades se concentran en el pigmento de su piel, que contiene flavonoides que refuerzan las defensas y previenen distintos tipos de enfermedades.
Desintoxica
La uva es un poderoso estimulante de los ríñones, los intestinos y el hígado. Por este motivo, alcaliniza y purifica el sistema digestivo, equilibrando la flora bacteriana y colaborando en la eliminación de residuos y toxinas.
Rica en minerales
Gracias a su alto contenido en minerales como calcio, magnesio, hierro, flúor y potasio, es una fruta diurética y ayuda a eliminar la retención de líquidos.
Previene Enfermedades Cardiovasculares
La uva tiene un alto porcentaje de bioflavonoídes, sustancias que protegen los vasos sanguíneos y previenen distintas enfermedades como el infarto cardíaco y la arteriesclerosis.
Precaución
Las personas diabéticas y aquellas que tengan tendencia a la formación de piedras en los ríñones deben procurar no consumir cantidades elevadas de esta fruta, debido a su contenido en ácido oxálico.
Relajante
Posee gran cantidad de vitamina B6, una de las más recomendadas para conseguir un efecto calmante, sobre todo cuando se tienen problemas para dormir.
Selección
A la hora de comprar uvas, es importante elegir las más frescas y maduras. Además, para constatar que no hayan sido muy manipuladas, debe observar que el tallo sea verde y no demasiado flexible.
UNA CURA MUY RECOMENDABLE
Resulta muy frecuente indicar una cura de uvas que puede durar entre 4 y 5 días. En general, es preferible hacerla durante el otoño, para desintoxicar organismo, obtener energía fácilmente y prevenír los trastornos comunes que se presentan durante el invierno.
PRIMER DÍA: Se comen únicamente 750 gramos de uvas divididos en dos veces (puede ser una por la mañana y otra por la tarde).
Además, se acompaña esto con medio litro de jugo que se obtiene a partir del triturado de uvas frescas, que luego se diluye en medio litro de agua caliente y se deja enfriar. Este preparado debe tomarse a lo largo del día.
DÍAS SIGUIENTES: Durante este tiempo, que puede ser de 3 o 4 días más, deberá comer un kilo de uvas por día y tomar medio litro del mismo jugo, en cualquier momento del día.