febrero 11, 2010

Alergia alimentaria

Filed under: Alergias — admin @ 10:20 am

Alergias alimentarias
El 15 % de la población afirma sufrir síntomas relacio nados con la ingestión de ciertos alimentos. Para comprobarlo pueden compararse los efectos de dos platos iguales: uno con el alérgeno sospechoso oculto y otro sin él. Esta «prueba a ciegas» muestra que menos del 2 % de personas presenta alergias e intolerancias reales. Sin embargo, la alergia a la leche, a los huevos, al pescado y a los frutos secos puede ocasionar reacciones intensas, sobre todo en los niños, y la alergia al cacahuete aumenta a un ritmo alarmante.
Los síntomas que aparecen tras el contacto con el alimento son evidentes. En las alergias muy fuertes, el mero contacto entre el agente causal y la boca del paciente provoca cosquilleo y edema de los labios, en segundos o minutos, seguida de la de la lengua, que en casos graves puede obstruir la garganta y causar asfixia si no se administra en seguida una inyección de adrenalina. Si la persona ha ingerido el alimento, sufre vómitos intensos y, si parte del alérgeno se ha absorbido en la sangre, el cuadro se complica con urticaria, sibilancias y un descenso vertiginoso de la tensión arterial.
Esta reacción generalizada se denomina shock anafíláctíco y, si no se trata, puede resultar mortal. A veces, la aparición de síntomas alérgicos es algo más insidiosa y difícil de diagnosticar, y precisa la experiencia de un dietista.
En estos casos, se somete al paciente a un estudio cuidadoso: se anota en un diario lo que comió en las semanas anteriores y se compara con los síntomas.
Para confirmar el diagnóstico puede seguirse una dieta estricta de eliminación con muy pocos alimentos (una carne, una fruta, una verdura y una fuente de féculas, por ejemplo), elegidos entre los que menos reacciones alérgicas suelen causar, como el cordero o el pollo, el tomate o la pera, la zanahoria o la col de Bruselas y el arroz o las patatas. Puede permitirse una fuente de grasas, como margarina vegetal o aceite vegetal, y el azúcar. Si los síntomas remiten, se van añadiendo alimentos. De esta forma en el caso de que los síntomas reaparezcan podrá identificarse con facilidad el origen del problema.
En la alergia alimentaria, uno de los mayores problemas consiste en saber si un alimento preparado contiene el alérgeno. La alergia al cacahuete es un buen ejemplo de ello.

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