noviembre 2, 2008

La sexualidad en el embarazo

Filed under: Embarazo — admin @ 1:05 pm

Durante mucho tiempo, la sexualidad estuvo ligada desde lo socio-cultural, a la reproducción, con lo cual se excluían otras de las funciones esenciales que ella engloba

Con respecto a esto, señalamos la importancia de constituir una fuente de placer, reguladora de la autoestima y potenciadora de la creatividad. A su vez, una función vital y natural que refuerza la unión de la pareja.
Hoy en día, si bien asistimos a grandes cambios en cuanto al rol de la mujer, especialmente al rol de la mujer-madre-esposa, siguen presentes toda una serie de prescripciones, represiones y prejuicios en torno a la sexualidad. En relación al embarazo, aún más, porque a las vivencias propias de la mujer y de la pareja en este período, se le suman el peso de ciertos mitos y concepciones que reducen la sexualidad al campo de la genitalidad.
¿Cómo vive la mujer las transformaciones que en su cuerpo se van dando? Es precioso tener presente que cada mujer y cada embarazo son únicos, así como también son únicas e intransferibles las vivencias que se suscitan, y que pueden ir variando en estos nueve meses. Pero, en general, se pueden distinguir dos posibles “modalidades”: Por un lado, hay mujeres que experimentan un incremento del apetito sexual y un aumento de su sensibilidad erótica y por lo tanto, una mayor disposición a mantener relaciones. Estas mujeres viven el embarazo como una revalorización de su femineidad. Por otro lado, hay mujeres que sufren vivencias negativas: sienten temor de no ser ya “lo suficientemente atractivas”, se sienten de alguna manera, disminuidas e inseguras, y necesitan “fuertes dosis” de ternura de parte de su pareja. De lo contrario, podrían experimentar cierto rechazo o desinterés por la intimidad sexual.
¿Cómo vive el hombre los cambios que va experimentando su mujer y la dinámica de pareja? Algunos hombres tienden a comportarse de forma paternalista y en ocasiones, se muestran sobreprotectores. Otros, encuentran dificultades para adaptarse a estos cambios y no les resulta sencillo sobrellevar las reacciones y sentimientos “nuevos’que no comprende
y que se van presentando en la vida cotidiana, lo cual los lleva a mostrarse como “distantes”.
Actualmente, se habla de la “pareja embarazada”, concepto que integra las vivencias de ambos integrantes de la pareja, y que implica un embarazo compartido, que involucra y responsabiliza tanto a la mujer como al hombre en situación de coprogenitores.
Tanto ella como él, sufren un “desajuste” y aparece, como ante todo cambio, una ruptura del “equilibrio u orden” en la dinámica conyugal, que es parte natural de un proceso, y que tienen que ver con la asunción de la condición materna y paterna. Esto significa que, la existencia de un embarazo en curso, requiere de una adaptación que, muchas veces, no está excenta de conflictos.
Muchas de las dificultades o “desencuentros” que se dan las parejas de futuros padres, alteran su vida sexual. Por otra parte, encontramos parejas que en este período que transitan, disfrutan más plenamente de su sexualidad, una vez que disipan ciertas dudas con el obstetra.
La mayoría de las dificultades se vinculan a miedos, fantasías y ansiedades, que paulatinamente se van superando. Dentro de las más comunes, hallamos el temor a causar daño al bebe durante el coito, la disminución del deseo sexual de parte de uno o de ambos cónyuges, los altibajos emocionales, los sentimientos ambivalentes con respecto al embarazo, etc.
Resulta fundamental erradicar los temores infundados porque éstos, de algún modo, pueden dominar a la pareja y desgastarla. Consideramos que, siempre que el embarazo esté transcurriendo con toda normalidad y no existan riesgos ni para la madre ni para el bebé, no habría razón para suspender las relaciones sexuales. En todos los casos, deben tenerse sen cuenta los lineamientos del obstetra mes a mes, evaluando la conveniencia de mantener relaciones, abstenerse o tener en cuenta ciertas precauciones, según historia clínica y evolución del embarazo de su paciente.
Consideramos beneficioso que ambos cónyuges asistan a la consulta para superar posibles dificultades que pueden aparecer y sentirse más seguros. A la vez, destacamos la importancia de que alimenten una buena comunicación, generando espacios de intimidad, de expresión, de disfrute compartido, y así poder vivir este período con mayor armonía y placer.

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