Arnica
Las pomadas de árnica (rica en manganeso y carotenoides) han demostrado su poder terapéutico. Para potenciarlo aplíquelas tras “calentar” la zona dolorida con compresas calientes o una manta eléctrica (así se facilita su penetración por la epidermis). El calor disminuye el dolor, y reduce la rigidez y las contracturas musculares secundarias.


