Berenjena

Posee propiedades diuréticas y laxantes y, si se cocina con poco aceite, combate la artritis y la gota.

La berenjena es un vegetal que, al igual que el tomate, se relaciona con la familia de las Solanaceae, por lo que su nombre científico es Solanum Melongea.
Esta hortaliza nativa de la India, que en general es de color violeta brillante (aunque existen variedades blancas, amarillas y rojizas), se produce en especial en países asiáticos, como China y Japón. La berenjena tiene la ventaja de estar disponible durante todo el año, por lo que es una hortaliza muy utilizada en la cocina.

CARACTERÍSTICAS BÁSICAS
Aunque en un principio las berenjenas no podían consumirse por su sabor extremadamente amargo, hoy en día las variedades que se obtienen no presentan dicha característica.
Es una planta anual, cuyo fruto es ovalado o en forma de pera, y puede medir entre 10 y 40 centímetros. Las berenjenas se cosechan sin estar del todo maduras para evitar el sabor amargo, la dureza de la cascara y el desarrollo de las semillas.
Contiene muy poca cantidad de glúcidos, proteínas y lípidos, por lo que incorpora pocas calorías. A su vez, entre los minerales que están presentes se puede mencionar el potasio, el magnesio, el hierro, el fósforo y el calcio. También es rica en vitaminas A, C y ácido fólico.
Por otro lado, su pulpa es esponjosa, por lo que actúa como tal, absorbiendo líquidos y sabores de otros ingredientes.

PROPIEDADES
La berenjena presenta múltiples beneficios medicinales que se relacionan directamente con su composición.
En primer término, esta hortaliza posee propiedades muy favorables para el corazón, regularizando la presión arterial por su alto contenido en potasio. En relación con esto, ayuda a disminuir el riesgo de sufrir ataques cardíacos o apoplejías.
Debido a que incorporan muy poca cantidad de grasas y calorías, las berenjenas resultan muy útiles en dietas para adelgazar, y regulan la cantidad de azúcar.
A su vez, al disminuir el colesterol en la sangre, es eficaz a la hora de combatir la arterioesclerosis.
Además, se recomiendan para personas que padecen insomnio y otros problemas para dormir.

ADIÓS A LAS TOXINAS
Las berenjenas resultan muy eficaces para acelerar o mejorar el tránsito intestinal. Además, poseen gran cantidad de pectinas, que facilitan la expulsión de toxinas.
En cuanto al hígado y al páncreas, las berenjenas aumentan la secreción biliar, y tienen además propiedades colagogas y depurativas.
Con respecto a sus características anticancerígenas, lo que está siendo investigado es que una sustancia fitoquímica llamada terpeno, que se encuentra en la familia de las solanáceas, sería capaz de neutralizar los efectos de las hormonas esteroides, que favorecen el desarrollo de determinados tipos de cáncer. Lo que sí está comprobado es que las berenjenas disminuyen los procesos de oxidación, que dejan en exposición a las células para la aparición de tumores.

Limpian el organismo
Ayudan a eliminar las toxinas y aumentan la secreción y la eliminación de bilis.
Mejoran la digestion. Al estar compuestas por una gran cantidad celulosa, las berenjenas mejoran y regulan el funcionamiento de los intestinos.

Son Antioxidantes 
Las berenjenas retrasan el proceso de oxidación, favoreciendo el bloqueo de algunos
tipos de cáncer.

Consejos Practicos 
Aunque las berenjenas pueden consumirse fritas, al horno, en guisos, encurtidos o salmueras, siempre es preferible no sumergirlas en mucho aceite. Esto se explica porque, al ser como una esponja, absorben las grasas muy rápido.
♦ Para evitar que queden aceitosas, pueden cocinarse al horno con unas gotitas de aceite de oliva.
♦ Antes de consumirlas, deben cortarse y colocarse en una olla con agua y sal, durante media hora, con el objetivo de eliminar su sabor amargo.
♦ Para conservar todo su valor nutricional, es recomendable no pelarlas.
♦ En personas con problemas digestivos, se recomienda consumirlas al mediodía.

CUALES, ELEGIR Y CÓMO CONSERVARLAS
A la hora de comprar berenjenas, tenga en cuenta que las más ricas, en general, son las más tiernas, firmes y medianas, de cascara lisa y brillante; mientras que las más grandes son más amargas. Por otro lado, es recomendable no comprarlas mucho tiempo antes de su consumo y dejarlas en la heladera, ya que son muy sensibles a los cambios de temperatura.