INSOMNIO

SE ENTIENDE POR INSOMNIO A UN TRASTORNO DEL DORMIR QUE PUEDE MANIFESTARSE CON MUCHAS VARIANTES o todas ellas: dificultad para conciliar el sueño, despertar frecuente, sea con sobresaltos, desasosiego, pensamientos invasivos, por pesadillas o sueños excitantes, con dificultad posterior de volver a dormirse o bien por un despertar exageradamente temprano por la mañana. Estas diferentes maneras de desorden suelen tener un patrón común y es que el sueño no resulta reparador y la persona se levanta agotada, con la sensación de no haber descansado, con dificultad para pensar, lo cual le ocupa tiempo todas las mañanas para despabilarse.
El insomnio es entonces un indicio que expresa una disarmoníá bioenergética. Considerando la totalidad de síntomas manifestados por el paciente, el médico homeópata prescribe el medicamento “de fondo” capaz de estimular en similitud los procesos vitales de reequilibrio.
El insomnio es en sí mismo un mal de nuestra época y en su aparición intervienen muchos factores que pueden afectar de distinta manera a cada paciente, según su idiosincrasia. Veamos:
1) Malos hábitos de vida como:
–  Sedentarismo
– Consumo de estimulantes (café, alcohol, drogas…) –
–  Alteración del ritmo circadiano por ocupaciones, viajes, o lo que es hoy más común por estar hasta altas horas de la noche “atado a la computadora” o mirando televisión.
2) Causas emocionales “y afectivas, como ser:
Estrés que puede derivar de situaciones como vivir presionado, exigido, sin tiempos y con preocupaciones de tipo laborales, económicas, de relación, etcétera.
Los médicos homeópatas comprobamos cómo el insomnio se establece y persiste a través del tiempo de ‘manera crónica a partir de un sufrimiento, que inclusive el mismo enfermo no relaciona como causal.
Un caso que recuerdo es el de una mujer de 45 años, soltera, que no dormía “nada” desde hacía muchos años y no mejoraba pese al tratamiento. Luego de insistirle que recuerde desde cuándo padecía insomnio pudo rememorar que todo empezó caando su hermana, también soltera, can la que vivía, la acusó de haberle robado dinero. Ella se sintió tan herida e indignada por la injusta acusación que incluso no pudo responderle, y quedó con toda su “bronca”, adentro. Después de ese episodio nunca más volvió a dormir bien. Esta confesión, permitió indicarle el medicamento correcto que la curó en pocos días.
En el Repertorio Homeopático figuran una gran cantidad de circunstancias que se relacionan con el desarrollo del insomnio, y sólo entre las afectivo-emotivas están: la ansiedad (es la emoción que invariablemente suele acompañar al insomnio), la vejación, el enojo, la mortificación, la pena, la tristeza, un susto, etcétera. Para el médico homeópata es de enorme importancia detectar la naturaleza y el desencadenante de este problema si es qué existe.
Por último, quiero insistir en que los homeópatas estudiamos al paciente en su totalidad. Que el insomnio es un síntoma más del disturbio por el que está pasando el organismo. Por otro lado, el mejoramiento del sueño es una de las más importantes pautas que tenemos para evaluar que el tratamiento sigue un curso favorable.