Várices

En general, las mujeres que trabajan durante mucho tiempo paradas tienden a padecer várices, aunque también pueden aparecer por la herencia o algún otro factor externo. Muchas veces tienen un pequeño derrame en alguna parte de las piernas y corren inmediatamente en busca de una crema, pensando en una solución mágica que no existe.
Hay que entender que este problema no aparece de la nada, sino que existen fundamentalmente problemas circulatorios, que serán el eje sobre el cual se debe empezar a trabajar para no tener várices o derrames.

POR QUÉ APARECEN
Las várices, también llamadas venas varicosas, son una consecuencia de la dilatación de la vena, que se alarga y, en algunos casos, se ramifica por el aumento de la presión dentro de ella.
En general, aparecen como pequeños derrames de color azul, que se notan más que el resto de las venas. Luego, cuando la várice ya lleva un tiempo, se rodea de pequeños capilares de color rojo o azulado, las famosas “arañitas”.
Como decíamos antes, las várices son el resultado del incremento crónico de la presión en la pared de la vena. Esto, a su vez, provoca la dilatación y el mal funcionamiento de las válvulas venosas, por lo que la sangre se acumula.

EN EL EMBARAZO
Entre el 10 y el 20 por ciento de las mujeres embarazadas tienen várices durante esta etapa. Los lugares donde aparecen son las piernas y la vulva (debido al aumento de la presión ejercida por el embarazo sobre la pelvis).
EN OTROS CASOS
No obstante, los motivos que pueden producir el aumentó de la presión son diversos, entre los que se puede mencionar:
•  Obesidad.
•  Trabajar muchas horas de pie.
•  Una gran estatura.
•  Tendencia familiar.

QUE HACER
Existen muchas opciones para prevenir o tratar las várices, aunque algunas resultan más convenientes que otras.
En el caso del embarazo, una recomendación es dormir de costado para evitar que el útero ejerza más presión en la circulación.
Una dieta para bajar de peso es el primero de los requisitos si las várices son consecuencia de obesidad, la cual causa retención de líquidos, aumentando aún más la presión y la mala circulación. En este caso, será necesario evitar el consumo de alimentos muy elaborados y aumentar el de verduras.
Con respecto a las frutas, es importante alimentarse de aquellas con alta concentración de vitaminas C y E, en especial cítricos, que contienen bioflavonoides, compuestos indicados para el tratamiento de várices. Además, otra recomendación se basa en tomar mucha cantidad de agua.
Hacer ejercicio físico es fundamental en la etapa preventiva, ya que fortalece los músculos y aumenta el bombeo de sangre. Los más eficaces para este problema son la caminata, la natación y andar en bicicleta, a realizarse por lo menos 3 veces por semana.
Por último, en cuanto a las terapias alternativas, son ideales los masajes, la digitopuntura, la aromaterapia y, en especial, la reflexología.

REFLEXOLOGÍA PARA MEJORAR LA CIRCULACIÓN
La reflexología es una terapia que cuenta con mapas de pies y manos para la localización de las áreas reflejas. Posee su propia forma de diagnóstico, una particular organización y seguimiento de los tratamientos; y técnicas de estimulación que la diferencian de otros métodos terapéuticos y de cualquier forma de masaje. Los problemas circulatorios constituyen uno de los ejes sobre los cuales esta terapia actúa con eficacia.