
En el XVII Congreso Argentino de PsiquiatrÃa, al cual concurrieron más de cuatro mil especialistas de todo el mundo, se dio a conocer una patologÃa que está afectando a millones de personas en los paÃses industrializados: la dismorfia, que no es otra cosa que la obsesión por el cuerpo y sus formas. Las primeras descripciones de este mal datan de mediados del siglo pasado, pero el psiquiatra argentino José AnÃbal Yaryura TobÃas, radicado desde hace tres décadas en los Estados Unidos, asegura que hoy en dÃa, en los Estados Unidos, cinco millones de personas, es decir el 2,5% de la población, lo padecen. A menudo está asociado a trastornos alimentarios, como la anorexia,- aparece en la adolescencia y es más frecuente entre personas jóvenes y de mediana edad. La alteración es grave y en un 20% de los casos finaliza en suicidio.
Los enfermos de dismorfia son a menudo hombres y mujeres muy hermosos pero que se ven feos. Al principio, pasan horas y horas mirándose al espejo. Cuando el problema se agrava, se tapan con ropas holgadas las zonas con las que tienen problemas, usan lentes o sombreros e inclusive capuchas para ocultarse, dejan de salir a la calle y sacan los espejos de sus casas.
El trastorno impacta sobre la sexualidad, ya que el rechazo por el propio cuerpo desemboca en impotencia o frigidez.
Es un mal tratable con fármacos que ayuden a destrabar el mecanismo obsesivo en el nivel cerebral y diversas terapias psicológicas. En América Latina no existen estadÃsticas sobre la cantidad de personas afectadas, ya que los enfermos ocultan su problema a veces durante décadas, pero se supone que son millones y la cifra va en aumento, pues un 7% de las personas con dismorfia recurre a la cirugÃa estética, y esta clase de intervenciones quirúrgicas se ha extendido mucho en los últimos tiempos.