Varias veces se ha hablado de los problemas que ocasiona la falta de actividad sexual. Sin embargo, pocas veces se mencionan los efectos que pueden tener los excesos en el sexo sobre el cuerpo humano.
Quizá sea por la exigencia social, o tal vez por el llamado instinto de autosuperación. Lo cierto es que muchos hombres y mujeres -sobre todo los primeros- tienen dificultades en el lecho a causa de lo que los cientÃficos denominan sobreexigencia sexual.
El doctor Julius Rothers, especialista en sexologÃa del Ohio Institute of Research, en los Estados Unidos, sostiene que “el sexo es un arma de doble filo: puede ser utilizado en función del goce individual o de la pareja, pero también puede terminar resultando fatal para uno o para ambos amantes.”
Según el especialista norteamericano, en los últimos diez años las estadÃsticas respecto de este tema han crecido de manera alarmante. Cada vez más personas sufren accidentes cardÃacos (pre-infartos o infartos) durante el coito. Estos guarismos llevaron al grupo de investigadores que comanda el doctor Rothers a desarrollar un intenso estudio, cuyos resultados se conocieron a mediados del mes de diciembre de 1996. Algunas de las conclusiones de esta investigación indicaron que:
â¦Â La sobreexigencia sexual puede ser perfectamente prevenida. Sólo es necesario una buena campaña de información, aunque debe lucharse contra el mito social de relacionar la cantidad sexual con la calidad.
â¦Â Los individuos con afecciones cardÃacas son los que más predisposición tienen a sufrir la sobreexigencia.
â¦Â Las personas que más expuestas están a las consecuencias de la sobreexigencia sexual son las que están cerca de los cuarenta años.
En qué consiste la sobreexigencia
Podemos definir a la sobreexigencia sexual como una patologÃa que deviene de la saturación de las posibilidades fÃsicas y mentales del individuo en su vida sexual. Una persona que intenta sobreponerse al lÃmite que le indica su organismo está lista para ser advertida por su propio interior. Las formas en que la sobreexigencia se manifiesta durante el acto sexual es a través de la aceleración del pulso y del ritmo cardÃaco, calambres, oscurecimiento de la visión, mareos, pérdida del conocimiento, falta de oxÃgeno y hasta la paralización de la actividad cardÃaca.
Lo que el individuo experimenta, según sostiene el doctor Rothers, es algo parecido a lo que siente en los momentos previos al infarto, aunque la sobreexigencia no siempre se manifieste a través de este mal. Otra manera de expresión del cuerpo es el calambre muscular o la contractura. Estas señales jamás deben ser ignoradas. Siempre debemos recordar que el dolor es la indicación de nuestro organismo de que debemos decir alto a la actividad.
Este tipo de manifestaciones se verifican especialmente entre los hombres, que generalmente se encargan de hacer apuestas para comprobar quién es el más resistente y el más fuerte en materia de sexo, y los que más ven tocados su orgullo a la hora del sexo. Esto es mucho menos común entre las mujeres, aunque también podemos hallar varias sobre-exigidas sexuales entre ellas.
Cómo manejar los excesos
Hay dos factores que todo individuo con riesgo de padecer las manifestaciones de la sobreexigencia sexual debe considerar:
â¦Â El factor social: como primera medida hay que alejarse de las competencias y apuestas sexuales. No hay cifra ni récord que indique el grado de satisfacción de la pareja en un coito. No siempre es más feliz el hombre que puede eyacular dos veces consecutivas sin descansar, ni tampoco su pareja. La satisfacción sexual es un valor que muchas veces se deja de lado y, en realidad, deberÃa ser la real preocupación de los amantes.
⦠El factor clÃnico: un individuo con cardiopatÃas o con serios problemas musculares debe estar alerta en el momento de la práctica sexual. Nunca debe olvidar consultar al especialista respecto a este tema y mantener relaciones sexuales acordes no sólo con sus gustos, sino también con sus posibilidades. Coitos pausados y bien espaciados son imprescindibles para estos individuos.
Por último, el doctor Rothers recuerda que los hombres que no aceptan sus limitaciones, especialmente las que devienen con la edad, son los más expuestos a padecer los riesgos de la sobreexigencial sexual.
