La vitamina A contribuye a activar ciertos productos químicos del humo del tabaco que activan la aparición de cáncer de pulmón.
La vitamina A, una importante fuente de beta-carotenos contenidos en verduras y zanahorias, se suponía hasta ahora que ofrecía protección contra el cáncer, debido a sus propiedades antioxidantes, pero este estudio indica que incrementa el riesgo cancerígeno entre fumadores y personas que trabajan con asbesto.
El asbesto es un mineral similar al amianto, empleado como material aislante de construcción y cuya inhalación prolongada puede provocar enfermedades pulmonares crónicas. Pruebas a gran escala, llevadas a cabo por científicos de la Universidad de Texas en Galvestone, parecen arrojar alguna luz sobre esta contradicción. Los científicos realizaron experimentos en ratas que mostraron que los beta-carotenos de la vitamina A actuaban como un poderoso potenciador de las enzimas que activan los hidrocarbonos policíclicos aromáticos (PAH) del humo del tabaco, productos que se conoce son cancerígenos. Las ratas que recibieron dosis altas de vitamina A incrementaron considerablemente en sus pulmones los niveles de enzimas de activación cancerígena (CYP). En uno de los estudios sobre la incidencia de la enfermedad realizado sobre 30.000 personas evidenciaba un 18 por ciento más de cánceres de pulmón y un 8 por ciento más de muertes, entre fumadores que tomaban beta-carotenos.