Existen diversas hipótesis sobre cómo es posible reducir esas probabilidades, tomando determinados medicamentos, haciendo ejercicios físicos con regularidad, tomando antioxidantes, y observando una serie de precauciones en cuanto a las toxinas en el medio ambiente, a las que normalmente la mujer hoy está expuesta. Aunque también hay alternativas naturales que permiten prevenir el desarrollo del cáncer de mamas, basadas especialmente en la ingestión de alimentos anticarcinógenos.

Reduzca el consumo diario de grasa a la mitad

Para lograr limitar los efectos dañinos de la grasa en el organismo, es necesario reducir el consumo diario al 20 por ciento del total de calorías ingeridas.

¿Porqué?
Se sabe que una alimentación con un alto contenido de grasa (sobre todo de grasa animal, que es la que se solidifica cuando se expone a la temperatura ambiente) incrementa notablemente los riesgos de que se desarrollen tumores malignos en los senos. En Japón, nuevamente, se realizaron pruebas entre un grupo de mujeres, a las cuales se les incrementó el consumo de grasa animal a un 40 por ciento del total de calorías. Los resultados confirmaron la hipótesis, ya que la incidencia del cáncer mamario entre estas mujeres fue mayor. Otros estudios científicos han revelado que un alto contenido de grasa en las comidas habituales, produce elementos químicos en los intestinos que convierten las bacterias en estrógenos carcinógenos. Estos estrógenos se alojan en los tejidos grasosos de los senos y propician el desarrollo de células cancerosas.