Cuando pensamos en las cataratas, siempre las asociamos con los ancianos. Sin embargo, hasta los niños pueden padecer esa enfermedad ocular. En el caso de los chicos, las cataratas pueden aparecer con el nacimiento, o en años posteriores de la vida. Según la Escuela de Medicina Davis de la UC, en California, Estados Unidos, uno de cada 10.000 bebitos nace con cataratas, las cuales se detectan a la hora del nacimiento, o durante una visita de rutina al neonatólogo o pediatra.
Las cataratas en cuestión son a menudo de menores dimensiones, y usualmente no obstaculizan el desarrollo de la visión. No obstante, en algunos casos pueden provocar problemas visuales e incluso pérdida de la visión, si no se tratan a tiempo. La visión del niño se desarrolla durante sus primeros dos o tres meses de vida. Los niños con cataratas que son tratados a tiempo, tienen un buen pronóstico, por lo cual es importante examinarlos periódicamente para detectar cualquier sÃntoma, y llamar al pediatra si ocurre lo siguiente: El niño no mira directamente ni responde a rostros ni a objetos de colores y gran tamaño, cuando tiene 2 o 3 meses de edad. El ojo (u ojos) del niño parecen moverse involuntariamente de atrás hacia delante, de arriba a abajo, o en sentido giratorio. El niño frunce el ceño, presenta estrabismo o cierra los ojos más de lo normal cuando está expuesto a la luz solar directa o cualquier otra forma de iluminación.
