Podemos señalar que los medicamentos cuya entrega y administración no requiere receta médica -denominados de venta libre- pueden ser utilizados para prevenir o tratar dolencias menores. En algunas personas crónicas o recurrentes, luego de un diagnóstico y prescripción médica iniciales, la automedicación es posible, reservando el médico su rol de consultor. Pero, una persona sólo puede identificar qué problemas de salud menores puede manejar, a qué medicamento puede recurrir, y de qué manera debe utilizarlo, si posee la información apropiada.
Entre los medicamentos de venta libre más comunes se encuentran antiácidos, antifebriles, descongestivos, laxantes, antidiarreicos y suplementos de vitaminas y minerales. Aunque no necesiten prescripción, el uso incorrecto o irresponsable de estas sustancias también puede generar consecuencias no deseadas.
La aspirina y la vitamina C en dosis excesivas, por ejemplo, pueden afectar la formación de esperma y generar una reducción de la fertilidad en los hombres. La aspirina también es capaz de producir efectos colaterales sobre el tracto gastrointestinal, como acidez, náuseas y vómitos. Asimismo,grandes dosis de vitamina A pueden provocar desórdenes menstruales. El ibuprofeno en altas cantidades puede demorar el perÃodo menstrual hasta 14 dÃas. Por este motivo, debemos subrayar la necesidad de una conducta responsable por parte del consumidor,al momento de decidir cuáles medicamentos de venta libre ingerirá. Asimismo, la recomendación del farmacéutico no debe ser considerada del todo como voz autorizada, dado que sólo se basará en los signos y sÃntomas que sentimos. De este modo, sólo nuestro médico de cabecera conoce nuestro cuerpo y nuestras posibles reacciones frente a determinados estÃmulos.
