â Exposición temprana â
La reacción alérgica se inicia a temprana edad en las personas genéticamente predispuestas. La exposición a alérgenos como el acaro del polvo doméstico, animales, pólenes y hongos, durante el primer año de vida, conlleva la producción del anticuerpo de la alergia, inmunoglobulina E o IgE. La importancia de la exposición en este perÃodo es fundamental. Según las estadÃsticas, es más probable que los bebés expuestos al acaro del polvo doméstico contraigan asma en la infancia y la adolescencia.
Asimismo, los nacidos en primavera están más predispuestos a desarrollar rinitis alérgica. El anticuerpo IgE se adhiere a unas células especializadas, los masto-citos, que poseen gran cantidad de histamina y de leucotrÃenos, sustancias quÃmicas que dilatan los vasos sanguÃneos y contraen los músculos lisos que rodean los bronquios.
Otras células especializadas, en especial los leucocitos llamados eosinófilos, originan edema y broncocons-tricción de la mucosa respiratoria.
La histamina y los leucotrienos provocan picor y estornudos, junto con un aumento de las secreciones bronquiales y de la mucosa nasal, también aparecen bultitos rojos en la piel, asma y congestión nasal. La inflamación debida a la atracción de eosinófilos genera una mayor sensibilidad de la mucosa nasal y pulmonar, y la aparición de sÃntomas crónicos. Otras células, los linfocitos, también son importantes en la inflamación crónica que caracteriza al eccema y a la dermatitis de contacto y que es asimismo un sÃntoma de la fiebre del heno y el asma.
