Diagnóstico de la alergia
Existen varias pruebas para detectar si los sÃntomas se deben a una alergia e identificar el o los alérgenos causantes.
Prick (método de escarificación) Los mastocitos a los que se adhiere el anticuerpo de la alergia, IgE, se encuentran en la piel, mucosa nasal, boca, lengua, bronquios e intestinos. La piel sirve de banco de pruebas para simular lo que sucede en otras partes del cuerpo. Con una aguja o una lanceta, se practica una finÃsima escarificación, generalmente en la cara anterior del antebrazo, donde se deposita una gota de alérgeno. Si éste provoca la liberación de histamina, a los pocos minutos se produce una reacción pruriginosa y la piel enrojece. En el centro se forma una papila que llega al máximo en unos 20 minutos y remite en pocas horas. Existe cierta relación entre el diámetro de la papila-eritema y la magnitud de alergia a esa sustancia concreta. Esta prueba introduce una cantidad tan pequeña de alérgeno en la piel que resulta inocua y puede practicarse a casi todos los grupos de edad. Pueden probarse entre 20 y 30 sustancias en una sesión.
El anticuerpo IgE tarda bastante tiempo en recubrir los mastocitos de todo el organismo. Asà pues, en los niños menores de tres años, el resultado de las pruebas cutáneas puede ser negativo aunque sean alérgicos a la sustancia. Incluso cuando se es sensible a un alérgeno concreto, no siempre se presentan sÃntomas al entrar en contacto con él, porque el organismo posee mecanismos, hoy en dÃa poco conocidos, que inhiben la reacción a los alérgenos inhalados. Si el resultado de la prueba es positivo y existen sÃntomas, éstos se deben con toda seguridad a la alergia a esa sustancia.
