El clima y la hora

Las flores de las hierbas se abren a primera hora de la mañana y liberan el polen. Si hace buen día, al subir la temperatura el polen se eleva en el aire, a veces hasta la altura de los cúmulos. Al anochecer, la superficie terrestre se enfría, las corrientes de convección cesan y el polen cae en forma de nube.
En las zonas aírales, la máxima concentración se registra hacia las cinco o las seis de la tarde, y en las zonas urbanas, una o dos horas después. En noches tranquilas, se queda suspendido en el aire y alcanza otro pico pasada la medianoche. La lluvia demora la abertura de las flores por la mañana y, si persiste, ese día la cantidad de polen es menor.
El efecto de las tormentas sobre la cantidad de polen alérgeno en el aire es enorme. La elevada humedad que las precede provoca el estallido de los granos de polen, que liberan centenares de partículas de almidón; éstas contienen uno de los principales alérgenos de las hierbas.
En las ciudades, estos alérgenos se adhieren al carbono que los motores diesel expulsan al aire. Los granulos de almidón, o alérgenos, unidos al carbono se inhalan con facilidad, llegan a la nariz y a los bronquios y provocan brotes de asma, que obligan a ingresar en los hospitales a muchas personas afectadas de rinitis estacional que no habían sufrido asma antes. Además, durante las tormentas, la liberación de esporas de un hongo llamado Didymella exitalis, que crece en las hojas de la cebada y el trigo, se multiplica por 25 tras empezar a llover.