Melones y sandías: son una excelente opción para saciar el apetito sin ingerir muchas calorías. Los melones contienen 36 calorías por cada 100 g y las sandías, 32. El melón es un buen tentempié para la merienda o un plato para la cena, y la sandía es ideal para aliviar la sed durante los días de calor por el gran contenido de agua que posee. Ambos son muy ricos en potasio y con poca sal, lo que beneficia la eliminación de líquidos y sirve para prevenir o tratar enfermedades metabólicas como la obesidad, la hipertensión, la artritis o la gota.