Montañas:
Son muy benéficas para la fatiga crónica. A partir de los 1.500 metros también desaparecen los alérgenos y se combate mejor la anemia, ya que aumenta la producción de glóbulos rojos. Pero están contraindicadas para insomnes y cardÃacos porque la presión atmosférica en las altitudes produce cierta euforia inquietante, y los cambios de temperatura bruscos incrementan la tensión arterial y un descenso de las funciones metabólicas. Fortalecen los movimientos respiratorios y aumentan el apetito. Los climas de montaña son bastante convenientes para los individuos que convalecen de enfermedades graves o de larga duración. Si la región es seca y soleada, es indicada para quienes sufren de asma, bronquitis crónica y tuberculosis ósea o pulmonar.
