DE PADRES A HIJOS
Algunos padres son sumamente exigentes con el desempeño de los hijos, o tienen expectativas desmedidas, sin darse cuenta de las limitaciones naturales por distintos motivos. Asà comienzan a menospreciar, a descalificar y finalmente a “incapacitar” a sus hijos, pues generan en éstos dudas y desconfianza de sà mismos.
Si este trastorno se une a una fobia social, de adultos evitarán situaciones en las que se vean expuestos a la posible observación de los demás por temor a que ellos mismos puedan actuar de tal manera que resulte humillante o embarazoso.
Sienten malestar por darse cuenta de que su temor es excesivo o irrazonable, lo que, a su vez, genera en ellos excesiva preocupación por parecer vergonzosos, estúpidos o ineptos en presencia de los demás. También experimentan la sensación de que cualquier conducta será foco de atención de los que los rodean, por ejemplo, tienen miedo a ruborizarse, etcétera, lo cual perjudica su rendimiento.
