Marina Bladé no lo podÃa creer, pero finalmente tuvo que admitir que muchas veces las soluciones a nuestros problemas están más cerca de lo que pensamos. Ella es una profesional que por su trabajo viaja habi-tualmente y está en contacto con personas de muchos paÃses y de ocupaciones diversas. Aunque se considera una persona segura y estable, llegó a obsesionarse por lo que creÃa que era un gran defecto.
El acné de la adolescencia habÃa dejado en el rostro de Marina algunas cicatrices en la piel del rostro, que procuraba ocultar con el maquillaje. Pero llegó un momento en que la piel empezó a resentirse del uso de cosméticos y a resecarse. Marina creÃa que lo más saludable era cuidarla piel hidralándola. Pero no le resultaba fácil, porque lucir la piel limpia y sin maquillaje dejaba al descubierto las señales del acné y además también empezaron a aparecer unas manchitas oscuras como consecuencia del exceso de sol en verano. Durante un tiempo probó varios cosméticos, pero no conseguÃa el efecto esperado. Asà que cuando estaba a punto de tirar la toalla, la solución apareció donde menos esperaba.
Una receta de su abuela
Hace unos meses viajó a México, el paÃs natal de su madre, para asistir a la boda de una de sus primas. Al llegar allÃ, en una comida familiar, encontró la solución a su problema cutáneo. Se le ocurrió comentar que estaba algo acomplejada por las señales que habÃa dejado el acné en su piel y alguien le reveló enseguida una receta de su propia abuela. El mejor remedio para las cicatrices y las manchas de la piel está en el mar de México, y la receta es una herencia que ha pasado de generación en generación.
Se trata de un remedio ancestral que aprovecha las propiedades de la concha de nácar, la misma que produce las preciadas perlas, y que consiste en disolver un poco de nácar en zumo de limón. Por supuesto, Marina puso en práctica este remedio y al cabo de pocas semanas notó los resultados: ya no tiene las cicatrices del acné y también le han desaparecido las manchas solares.
