Piedras y cristales sanadoras
Por qué, dónde y cómo aplicados
Amatista, zafiro, diamante, esmeralda, cuarzo, jade… A través de éstas y de otras, se pueden tratar desde desórdenes estomacales hasta migrañas, pasando por retención de líquido y muchos otros problemas.
Desde las épocas más remotas, la piedra representa la solidificación del ritmo creador. Por eso, ha sido venerada en pirámides y de otras múltiples formas. Desde la célebre obsesión de los alquimistas por convertir los metales en oro hasta la alusión del mismísimo Buda refiriéndose al diamante como el símbolo del espíritu divino, siempre se ha tenido a las gemas y cristales como iconos de autocuración y superación personal.
* Hoy en día, existen muchos sobrevivientes de antiguos linajes de chamanes que siguen utilizando estas piedras preciosas para efectuar curaciones. Un ejemplo: el cristal de roca, especialmente en algunas regiones de Australia y de Oceanía, se considera la “piedra de la lluvia” y, desde hace siglos, se utiliza en medicina, sobre todo para tratar enfermedades de los ríñones.
* Otros casos: en Borneo, el chamán Dayak utiliza, para “descubrir el alma del enfermo”, distintos objetos mágicos, entre los que se destacan los cristales de cuarzo.
* En la India y el Medio Oriente, dejan las piedras dentro de jarras con agua por un lapso de tiempo y, después, ese líquido es bebido por los pacientes. En este caso, el intercambio de energía ocurre entre las piedras y los elementos vitales del agua.
* En otras culturas, hombres y mujeres usan piedras alrededor de sus tobillos para aumentar su fuerza física.
Hoy en día, muchos terapeutas explican que las gemas colocadas en los tobillos pueden ser de gran ayuda en la desintoxicación de drogadictos y alcohólicos.
