No enojarse
Tanto los enojos como otras sensaciones de ira que suceden sin que tratemos de resolverlas pueden causar hipertensión transitoria, que suele volverse crónica si no hacemos nada por revertir esta tendencia. Mantener bajo control la ira ayuda a identificar y entender las causas que originan el enojo: hay que verificar todos los días qué cosas nos alteran, en qué momentos, cómo nos sentimos antes de enojarnos, y cómo nos sentimos después. Después, es necesario reflexionar y desarrollar estrategias para dispersar la irritación de una manera constructiva.