Quiero compartir contigo un pasaje de una pelÃcula que te va a interesar.
Una mujer fue engañada por su pareja, cae en una gran depresión, se muda de paÃs, busca nuevos horizontes, pero la tristeza continúa.
Un dÃa se despierta y toma una decisión, se quita el anillo de compromiso del dedo, se levanta, prepara un rico y humeante café, se viste de manera muy femenina, se dispone a salir a la calle derecha, elegante, sonriente, con paso firme, con serenidad en el rostro y con actitud positiva. Saluda a la gente con mucha amabilidad. Parece que alguna música acompaña sus pasos, ve personas que habitualmente no mirarÃa, y detalles en la calle que pasaban desapercibidos.
Emana una energÃa que hace que la gente la siga con la mirada, y esto refuerza su fortaleza y su sonrisa.
¿TENEMOS ALGO PARA APRENDER DE ESTA BREVE HISTORIA?
El Psicólogo William James decÃa “no te reÃs solamente porque sos feliz, sino que riendo también podrás llegar a ser feliz”. Dicho de otra forma, muchas veces nos podemos encontrar internamente apáticos, sin energÃa, tristes, aún sin fuerza para levantarnos.
Podemos tener muchas razones para que esto ocurra. En primer lugar tenemos que descartar que exista una razón médica. Si fÃsicamente estamos bien, entonces a pedir ayuda y a trabajar. Vernos bien nos hará sentir mejor. Sin lugar a dudas. Lo pruebo cada vez que lo necesito y siempre, siempre resulta.
EMPECEMOS POR LA ACTITUD
Prestar atención a la postura, Crecer al menos tres centÃmetros de estatura, como si un hilo invisible nos estirara desde el ombligo hasta la cabellera, Buen lavado de cabeza, con masaje y todo!
La ropa que te hace sentir bien. Las uñas bien prolijas y arregladas ¿Un poco de maquillaje? ¿Y un taquito más alto? Dibújate una sonrisa
No se trata de creer que los problemas se solucionan asÃ, pero si se trata de entender que una actitud positiva (si no la estamos pudiendo lograr desde nuestro interior), la podemos encontrar viéndonos mejor. Si nos vemos mejor también atraeremos mensajes y energÃa positiva, y solo deberemos aprender a decir a cada piropo “gracias”.
Agradecer también nos hará bien y poco a poco ganaremos tiempo al malestar y abriremos puertas que nos podrán llevar por mejores caminos. Porque si de algo estamos seguros es que si quiero cambiar y sigo haciendo lo mismo, no tendré chances de cambiar.
