Algunas de estas nuevas familias, como por arte de magia, se ensamblan bien desde el primer día. Pasa sobre todo cuando los hijos son chiquitos, o cuando han perdido a su madre o a su padre biológico y el padrastro o madrastra está deseando asumir ese lugar vacío.

Pero, la mayoría de las veces, lo normal es que la adaptación lleve su tiempo: según algunos expertos, es esperable que las familias ensambladas demoren entre cuatro y siete años para empezar a sentirse una verdadera familia, y a sentirse todos felices en ella. Y mientras tanto, es normal que haya conflictos, peleas, dolor, desconfianza… ¡y muchas ganas de salir corriendo!
Suena a demasiado tiempo, ¿verdad? Pero no desesperes. La buena noticia es que esta crisis de ajuste algún día se termina, se termina mucho más rápido entre las familias más realistas, o sea entre las familias que no esperan felicidad instantánea. Y que, por lo tanto, están dispuestas a darse el tiempo que necesiten, mientras trabajan activamente por su felicidad.
O sea, que al leer este artículo, tal vez has ganado años en el camino hacia un feliz ensamblaje. Simplemente, perdiendo un poco de la ansiedad y la preocupación que te causa creer que el caos de tu familia ensamblada “no puede ser normal”. Estáte tranquila: lo es.