Temperatura física y energética.
Por otra parte, en general, la naturaleza energética de los alimentos es importante para los órganos que rigen la digestión. Según la sabiduría china, éstos son el estómago y el bazo. Los alimentos fríos someten al estómago a un gran esfuerzo, dado que la digestión exige calor. La temperatura física incrementa o compensa la temperatura energética: un té, que por naturaleza es energéticamente frío, puede ser más frío/yin o más caliente/yang según la temperatura a que se tome.
Hecha esta puntualización, el abuso de los alimentos o bebidas frías debilitan el estómago y el bazo y favorecen los trastornos digestivos, la retención de líquidos y la obesidad. En cambio, los alimentos calientes/yang tienen un efecto estimulante sobre los procesos metabólicos. Por tanto, la elección idónea para la gente que se encuentra bien son los alimentos con temperatura neutra.
También es importante la manera de comer. Los médicos chinos insisten en que para beneficiarse de las propiedades salutíferas de los alimentos conviene comer y beber con mucha lentitud, prestando atención a cada uno de los sabores, pues son los mensajeros de las cualidades energéticas. Además, comer lentamente asegura una mayor asimilación de los nutrientes materiales.
La angustia que sienten los occidentales cuando comprueban la poca cantidad de alimento que pueden llevarse a la boca con los palillos que utilizan los orientales es un buen síntoma de sus prisas exageradas. Otro principio chino del buen comer es hacerlo con moderación. Nunca hay que llegar al hastío, porque el proceso de digestión requiere una fuerte inversión de energía.