El cosmos se rige por cinco elementos, relacionados con las cinco estaciones chinas en las que se divide el año -lo exterior al hombre-y con otros tantos órganos, emociones y sabores de los alimentos, que pertenecen al microcosmos interno. Existe un ciclo de producción energética, en el que uno se relacionan con otros en el sentido de las agujas del reloj. Asi, el sabor amargo nutre el corazón pero también ofrece energÃa al bazo, regido y nutrido por el sabor dulce. Para que esta rueda de producción no se acelere hasta la vorágine, existe un ciclo de autocontrol, en el que cada sabor ejerce de freno para el órgano situado dos posiciones más adelante: un exceso de alimentos picantes sustrae energÃa al hÃgado, y un exceso de salados al corazón.
