Los cinco elementos.
Otra cualidad de los alimentos se refieren a su identificación con los cinco elementos: madera, fuego, tierra, metal y agua. La relación entre alimentos y elementos se establece por el sabor, que es el principal indicador de sus propiedades. Los sabores actúan sobre los órganos asociados con cada elemento, compensado la carencia o exceso de energía:
• El sabor ácido actúa sobre sobre el hígado y sobre la vesícula biliar, es decir, sobre la madera.
• El amargo influye sobre el corazón e intestino delgado (fuego).
• El dulce afecta a los órganos bazo y estómago (tierra).
• El picante actúa sobre el pulmón e intestino grueso (metal).
• El sabor salado rige sobre el riñon y la vejiga (agua).
Los cinco elementos representan fases del movimiento de la energía chi, que parte del fuego y se dirige a la tierra, luego al metal, después al agua, luego a la madera y de nuevo al fuego. Los sabores impulsan el movimiento de la energía según la siguiente lógica: alimenta los órganos que rige, pero también aporta algo de energía a los órganos del siguiente elemento y la sustrae del que va a continuación. Por ejemplo, el sabor picante nutre primariamente el pulmón y el intestino grueso, secundariamente el riñon y la vejiga y disminuye la energía en el hígado y la vesícula biliar. Así tiene lugar un complejo ciclo energético que se alimenta y controla continuamente.