Un legado de salud.
Durante milenios, los pueblos mediterráneos han creado un modelo de alimentación basado en ingredientes frescos, saludables y sabrosos.
La dieta mediterránea describe el modelo tradicional de alimentación en algunas zonas del litoral español, Italia, Grecia, paÃses balcánicos, norte de Ãfrica y Oriente Medio. Se trata de un modelo del que Occidente se ha ido alejando en los últimos años, aunque ahora las personas más preocupadas por su salud intenten recuperarlo y seguirlo. Por desgracia, la dieta más frecuente en España se aparta cada vez más del ideal mediterráneo.
Las virtudes de la dieta mediterránea fueron redescubiertas por expertos foráneos. Fue el fisiólogo Ancel Keys quien acuñó esa expresión en 1970, cuando publicó su estudio comparativo «En los siete paÃses» (ÐÐ. UU., Japón, Finlandia, Holanda, Grecia, Italia y la antigua Yugoslavia), cuyas
conclusiones expuso en 1975 en el libro Eat Well, Stay Well. The Mediterranean Way («Come bien. Siéntete bien. El modelo mediterráneo»).
Una de las caracterÃsticas de esta dieta es que a lo largo de los siglos ha reunido ingredientes básicos de la zona, como el aceite de oliva o el trigo, con otros importados, como el arroz y los cÃtricos, que llegan desde Asia, las berenjenas traÃdas por los árabes, o las patatas, el tomate y el pimiento de América, dando mucha importancia a los alimentos frescos y a las legumbres, cuya presencia puede superar fácilmente a la de la carne.
Algunas caracterÃsticas se mantienen y sirven para explicar la mayor longevidad y la menor incidencia de obesidad, cáncer de colon y de mama, y enfermedades cardiovasculares y seniles en el sur de Europa, en comparación con el norte del continente y Estados Unidos. Pero si la dieta tradicional mediterránea fuera más y mejor seguida las diferencias serÃan aún más grandes.
Una de sus caracterÃsticas más sobresalientes es el uso del aceite de oliva. De hecho, el territorio de la dieta mediterránea coincide con las zonas geográficas donde se cultivan olivos. Los nutricionistas consideran que el uso de esta grasa monoinsaturada, en lugar de las grasas saturadas (mantequilla) y poliinsaturadas (aceite de girasol) que se utilizan en otras zonas, tiene mucho que ver con la mejor salud de los pueblos mediterráneos. Los mayores beneficios se obtienen consumiendo el aceite de oliva virgen extra crudo, aunque también es el más adecuado para realizar frituras.
