LA DIETA MACROBIÃTICA.
La dieta macrobiótica, que se popularizó en la década de los 60 y se inspira en la sabidurÃa china, utiliza la comida para promover la armonÃa entre el cosmos y el ser humano. Según Michio Kushi, principal teórico actual de la macrobiótica, el hombre necesita reencontrase con los productos naturales, no manipulados, y reconocer las propiedades energéticas que son propias de cada uno. Los alimentos pueden ser más yin o más yang, aspecto que hay que tener en cuenta para elaborar recetas que se adapten a la constitución, edad y sexo de cada persona.
Una selección adecuada de alimentos yin y yang favorece el flujo correcto de energÃa en el organismo y por tanto la salud. Igualmente, cuando hay un problema de salud, determinados alimentos pueden ayudara curarlo mediante su influencia energética. Los ingredientes básicos de
la dieta macrobiótica son los cereales integrales, las legumbres, las semillas y los frutos secos, que se encuentran en la zona neutra dentro de la escala yin-yang. Las personas que los consumen en abundancia, según las prescripciones macrobióticas, aseguran que se encuentran más lúcidas, centradas y serenas. Junto a ellos hay alimentos talismán a los que se atribuyen excepcionales propiedades curativas, como la salsa tamari, el miso, las ciruelas fermentadas umeboshi, el gomasio (sésamo con algo de sal marina) y las algas. En cambio, son alimentos poco recomendables los extremadamente yin (frutas exóticas, azúcar, té…), y yang (carnes rojas, quesos curados, huevos.