La salud no tiene edad:
Ser mayor es compatible con gozar de una buena salud. Nunca es demasiado tarde para introducir sencillos cambios en la dieta y lograr mejoras significativas en la salud tanto a corto como a medio plazo.
La edad madura se asocia con una serie de problemas de salud como la artritis, la arteriosclerosis, la diabetes y el deterioro físico en general. Pero lo cierto es que estos problemas los sufren una minoría. El 85% de las personas mayores de 65 años aseguran que su estado de salud es bueno.
Algunos cambios son ineludibles, mientras que otros son poco deseables y se pueden evitar. La salud depende en buena medida de la dieta que se haya seguido, del ejercicio físico y del estilo de vida. Aunque lo idóneo es cuidarse desde la juventud, los cambios en la dieta tienen resultados positivos e inmediatos a cualquier edad. Actualmente se sabe que casi todos los problemas de salud y los signos de envejecimiento, desde el Alzheimer y la osteoporosis hasta la caída del cabello o la falta de deseo sexual, se pueden minimizar o evitar mediante dietas específicas.
Para decidir cuál es la dieta más adecuada es conveniente hacerse un chequeo médico completo que detecte los problemas leves que hayan pasado desapercibidos. Si se encuentra una alteración, el nutricionista puede aconsejar sobre cuáles son las medidas dietéticas específicas que se deben tomar. También es recomendable hacerse examinar por un médico tradicional chino, un homeópata, un médico naturista o un terapeuta alternativo de confianza, para descubrir desequilibrios energéticos o fisiológicos no détectables por las pruebas habituales.