Necesidades similares:
Las necesidades nutritivas de las personas mayores no son muy diferentes de las de los adultos jóvenes. Sin embargo, a muchas les cuesta seguir una dieta equilibrada a medida que envejecen y, como consecuencia, sufren deficiencias de algún tipo.
La principal diferencia es que necesitan menos calorías: un 10% menos aproximadamente de las que se recomendaban en la juventud. Una razón es que la masa corporal disminuye con la edad, el ritmo metabólico decelera y se suele hacer menos ejercicio físico.
Varias investigaciones científicas indican la conveniencia de que las personas mayores no se excedan en la obtención de calorías. Además de evitar el sobrepeso, una dieta que proporcione las calorías justas puede ejercer muchos efectos beneficiosos sobre la salud, como reducción del riesgo de sufrir ciertos tipos de cáncer, enfermedad coronaria y embolia cerebral, así como mayor eficacia del sistema inmunitario. Una dieta así no tiene que dejar sensación de hambre o provocar una pérdida de peso en personas que no lo necesitan. Es preciso que sea rica en nutrientes: debe contener alimentos abundantes en vitaminas y minerales, como las frutas, las hortalizas, las verduras y el pescado.
Las mujeres mayores también necesitan menos hierro, 8 mg diarios frente a los 15 mg que precisaban durante la etapa fértil. Por lo demás, las necesidades de micronutrientes permanecen en los mismos niveles.