POR QUE DEBEMOS ELIMINARLAS DE LA DIETA:
El Instituto de Medicina de la Academia Nacional de Ciencias de los EE.UU., la Organización de Alimentos y Agricultura de Naciones Unidas (FAO) y el Comité de Nutrición de la Asociación Norteamericana del Corazón (AHA) afirman:
1. Que estas grasas tienen un efecto similar o aún peor sobre los niveles de colesterol sanguÃneo que las grasas saturadas, ya que no sólo aumentan el colesterol total sino que lo hacen a favor del LDL o colesterol “malo” en detrimento del HDL o colesterol “bueno”. El alto nivel de colesterol en la sangre (hipercolesterolemia), en conjunto con este desequilibrio de partÃculas, se asocia con un riesgo aumentado de padecer enfermedades cardÃacas.
2. Además, producen un incremento de los niveles de triglicéridos (grasas de depósito provenientes de los alimentos) en ayunas, hecho que, en estudios epidemiológicos, se asocia positivamente con un mayor riesgo de desarrollar dichas enfermedades.
3. Por otra lado, aunque existen estudios sobre el metabolismo de los AGT y su relación con el cáncer, los resultados no pueden considerarse todavÃa como concluyentes, probablemente, debido a que los efectos que se dan en el organismo, cuando se manifiestan, se presentan a muy largo plazo.
