¿Qué hace tan especial a la cocina japonesa?
La dieta japonesa tradicional, que se asocia con baja incidencia de problemas coronarios y de cáncer, se basa en el arroz, el pescado, la soja y las verduras, prácticamente no recurre a los productos lácteos, a los dulces ni a las harinas refinadas y aporta muy pocas grasas (en torno al 10% del aporte calórico). Además de los ingredientes, el modelo japonés destaca por lo peculiar de la preparación: muchos alimentos se comen crudos -incluso el pescado- o poco cocinados, se consigue que los platos sin grasa y las algas sean atractivos gracias a la condimentación, los alimentos se preparan en pequeñas porciones que se presentan de manera muy estética y proporcionan una gran diversidad de texturas y sabores.
