Alimentos contra la depresión:

La depresión es una alteración de la salud que se presenta con, al menos, cuatro de los siguientes síntomas durante un mes como mínimo, de forma continuada y simultánea:
• Pérdida de interés en cualquier actividad o disminución del impulso sexual.
• Sensación de cansancio.
• Tristeza.
• Baja autoestima; sensación de inutilidad o de culpabilidad.
• Apetito aumentado con ganancia de peso o todo lo contrario.
• Inactividad o exceso de actividad.
• Insomnio o sueño excesivo.
• Dificultad para pensar, recordar, concentrarse y tomar decisiones.
• Ideas fijas de muerte o suicidio.

En la aparición de la depresión pueden intervenir diversos factores de tipo externo o interno: factores emocionales, nutricionales (deficiencia de nutrientes) y medioambientales, estilo de vida, ciertos medicamentos, alcohol, drogas, herencia genética, otras enfermedades (enfermedades tiroideas, cáncer, hipoglucemia, alteraciones hormonales, alergias, infecciones, etc.) y diversos problemas neurológicos. Se trata de un proceso que avanza si no se trata, afectando pensamientos, sentimientos, la salud física y el comportamiento. Es una patología muy frecuente que puede afectar a cualquier persona. La incidencia es de aproximadamente 1 por cada 20 personas, siendo más habitual en las mujeres.
La deficiencia de vitaminas Bl, B3, B5, B12, ácido fólico, vitamina C y biotina pueden desencadenar cuadros depresivos. En caso necesario se tomarán suplementos. Los alimentos que deben introducirse en la dieta son avena, germen de trigo, levadura de cerveza, frutos secos, lecitina de soja, legumbres y paltas. Deben evitarse las bebidas alcohólicas y las estimulantes así como los azúcares refinados. Y hay que disminuir el consumo de grasa de origen animal y las grasas vegetales hidrogenadas. También son recomendables la jalea real y el polen por su acción nutritiva y revitalizante.