
Desde Oriente las virtudes de las algas se expandieron a todo el mundo. Son uno de los alimentos de mayor importancia en Japón, convirtiéndose en el país de mayor producción y exportación de este producto.
Son plantas marinas, similares a las que están en la tierra, que aportan nutrientes fundamentales para la alimentación. Concentran en más de 500 veces los elementos esenciales de la vida: sales minerales, magnesio, calcio, potasio, vitaminas y ácidos. Todos estos oligoelementos son importantes para combatir diversas enfermedades, como reuma, obesidad o insuficiencia tiroidea. Asimismo, se ha descubierto que varios tipos de algas reducen los niveles de colesterol en la sangre y que, por lo tanto, ayudan a prevenir la hipertensión y la arteriosclerosis.
¿QUÉ SON REALMENTE?
Si bien el consumo de algas se ha expandido mundialmente, aún existe gente que desconoce totalmente qué son. Una simple definición sería que las algas son algo así como las “verduras del mar“; es decir, plantas que crecen en agua, tanto dulce como salada. Tienen los mismos ciclos que las plantas terrestres, crecen, se reproducen y mueren, sin que para ello tengan que intervenir siembras, trasplantes, abonos o riegos. Actualmente se conocen más de 24.000 especies, de las cuales sólo unas 50 son comestibles. Las algas poseen el pigmento verde llamado clorofila y son capaces de producir su propio alimento mediante la fotosíntesis necesitando de luz solar para desarrollarse. Esta característica permite clasificar las diferentes clases de algas de acuerdo con su color, que depende de la profundidad del mar en la que viven,o de acuerdo a las radiaciones luminosas que reciben, según las cuales se establece su metabolismo. Nutricionalmente las algas son ricas en proteínas, vitaminas (A,B,C,E) y minerales como magnesio, calcio potasio, hierro y, principalmente yodo, mineral escaso en el suelo. De todas ellas, la Espirulina, Nori, Kombu y Wakane contienen vitamina B-12, constituyendo una excepción entre las miles de algas que se conocen. Esta vitamina es fundamental en procesos vitales como la síntesis del ADN y la formación de glóbulos rojos. Asimismo, las algas son una fuente de proteínas vegetales inigualable por aportar todos los aminoácidos esenciales en una proporción adecuada y con una digestibilidad de hasta un 95% (en comparación con la carne que es de un 20% o con la soja de un 35%). Además no contienen colesterol, grasas saturadas, residuos de antibióticos, pesticidas ni hormonas de síntesis, como ocurre con las proteínas de la carne.