La soja, aliada de la mujer:

La soja es importante al menos por tres razones. Aporta una cantidad considerable de hierro, pues 100 g de tofu o queso de soja pueden cubrir la mitad de los requirimientos diarios, contiene una alta concentración de proteínas que se digieren con eficacia, y es la principal fuente dietética de fitoestrógenos -isoflavonas- que ayudan a equilibrar el
flujo de hormonas femeninas. Como los fitoestrógenos tienen una acción similar a las hormonas que son producidas por el propio cuerpo, algunos expertos han temido que favorecieran el desarrollo de algunos cánceres relacionados con los niveles altos, como el de mama o el de ovario. Sin embargo, todo indica que los fitoestrógenos, de acción más débil, no se suman simplemente a las hormonas naturales sino que regulan su efecto: cuando el flujo de estrógenos es mínimo representan una ayuda extra y cuando es excesivo ocupan el lugar en los receptores químicos de las hormonas, cuyo efecto es más potente, e inhiben su acción.