Los alimentos.

Una persona no es sólo lo que se puede ver de ella en un análisis médico. Los alimentos tampoco están compuestos únicamente por los nutrientes descubiertos hasta ahora por la ciencia.
Las sabidurías más antiguas del mundo, en las que se basan terapias dicaces como la acupuntura o el yoga, aseguran que los alimentos poseen cualidades sutiles y energéticas que explican su efecto sobre el cuerpo y la mente.
Las filosofías orientales entienden las energías como principios básicos que subyacen en todo lo existente: el ser humano, las plantas, los animales y toda la naturaleza. Se corresponden con los elementos -tierra, aire, fuego, agua- o con fuerzas complementarias -yin y yang, frío y caliente…
A través de las cualidades sutiles de los alimentos se puede incidir tanto sobre el equilibrio interno del organismo como sobre la armonía entre él y su entorno. Ese equilibrio es la base de salud.
Será difícil descubrir bajo el microscopio nuevos nutrientes significativos, sin embargo la ciencia del siglo XXI puede decir muchas cosas nuevas a medida que profundice en los aspectos más sutiles o energéticos de la nutrición.