
HomeopatÃa, medicina china y, desde ahora, también remedios macrobióticos: una versión distinta del botiquÃn naturista que permite tomar medicación y curarse sin intoxicar al cuerpo.
Cada persona debe hacer, si lo desea, un cambio de hábito gradual y de una magnitud proporcional al problema de salud que tenga o que desee prevenir. Puede optar por hacer una transformación transitoria o una definitiva; es una elección personal.
La macrobiótica es básicamente una dieta de tendencia vegetariana, con alimentos de cultivo biológico adaptados a la constitución edad y sexo de cada uno. Se centra en los cereales integrales y las legumbres y procura equilibrar al máximo lo crudo y lo cocido, lo dulce y lo salado, lo húmedo y lo seco… el yin y el yang. Es una forma de alimentarse, pero también de curarse. Se indica en forma personalizada y suele ser una opción aconsejable para las personas que deseen eliminar riesgos de carencias alimentarias, las que luego suelen derivar en enfermedades de todo tipo. La macrobiótica considera que un alimento, aparte de suministrar al organismo una serie de hidratos de carbono, proteÃnas, grasas, vitaminas y minerales, aporta ante todo un tipo de energÃa particular que puede ser yin o yang y que una de las causas de enfermedad radica justamente en el desequilibrio del flujo de la energÃa. AsÃ, los alimentos yin son los vegetales, crudos, dulces, acuosos, cremosos y blandos. Mientras que los alimentos animales y los cocidos, salados, secos, crujientes, duros y fuertes tienen naturaleza yang. Asà es como esta alimentación resulta una de las formas más respaldables para tratar y prevenir enfermedades cuando los achaques se hacen presentes.
A partir de la dieta y con la complementación de otras herramientas, se pueden curar la mayor parte de las dolencias humanas.
Una comida que previene enfermedades
La dieta macrobiótica se inscribe en una de las formas de prevención de enfermedades. Sus mayores beneficios radican en evitar el temido colesterol, y si se hace durante perÃodos que van de 7 a 10 dÃas es una excelente forma de desintoxicar la piel y, por ende, de prevenir problemas como la grasitud, los eczemas y las manchas que provoca el sol. Pero mucho depende del tipo de dieta que se haga, porque algunos macrobióticos no comen pescados o huevos y otros sÃ, por lo tanto, en ella radicará el efecto que pueda producir sobre el organismo. A esta altura, la relación entre la dieta y la enfermedad es indiscutible; por eso quien pretenda prevenir deberá poner especial atención en esta forma de alimentarse.
Los alimentos desaconsejados
La macrobiótica considera que los siguientes alimentos o formas de cocción deben ser eliminados de nuestra cocina:
Los de naturaleza muy contractiva: carnes, embutidos, huevos; y cocinar a altas temperaturas como sucede con el homo, la plancha y los fritos, que producen enfermedades, de las que el cáncer y las dolencias cardiovasculares son, muchas veces, la expresión final.
Los de naturaleza expansiva: alcohol, café, refrescos, dulces, productos lácteos, miel y algunas frutas tropicales.
La dieta curativa
Aplicando los principios macrobióticos muchas personas han curado sus enfermedades. Pero dentro de la macrobiótica hay muchas tendencias. La más radical serÃa la de Oha-sawa -uno de los creadores y difusores de la filosofÃa que fundamenta la macrobiótica- y que consiste en alimentarse casi exclusivamente con arroz integral y una dieta seca y salada. Pero ésa es probablemente una visión un tanto estrecha de la alimentación. Los principios de la macrobiótica son conocer los alimentos, saber cómo actúan y utilizarlos como una herramienta para prevenir y curar a través de los remedios que figuran en el botiquÃn macrobiótico.
Todos ellos se fabrican partiendo de los ingredientes que utiliza para hacer sus comidas. Son la materia prima que reemplaza a las sustancias naturales o sintéticas de los remedios alopáticos.