Acne

La obstrucción de los poros de la piel produce la más común de las enfermedades cutáneas: el acné. Los adolescentes son los principales afectados. Hormonas revolucionadas combinan su acción con el sebo y las bacterias que viven sobre la piel o dentro de ella, y causan el bloqueo de los poros. Si el taponamiento es incompleto, aparecen los antiestéticos puntos negros,- si es completo, los puntos son blancos. Las bacterias se agigantan en los poros obstruidos y descomponen parte del sebo, irritando la piel y formando a veces dolorosos y molestos abscesos inflamados. Cuando una mujer de más de dieciocho años presenta brotes de acné debe consultarse al médico, puede ser un indicio de otro problema. Cuando las hormonas de tipo masculino, que se encuentran presentes normalmente en pequeñas cantidades en la mujer, superan ciertos niveles, aparece el acné como una señal de alerta, acompañado por posibles trastornos menstruales, aumento de vello de zonas donde no debería existir (alrededor de los pezones, mentón, cuello, abdomen) y debilitamiento del cabello. Una preocupación estética —los odiados granitos en el rostro- permite desentrañar una de las alteraciones más frecuentes de las mujeres: el exceso de andrógenos. Ninguna mujer sufrirá cambios psicosexuales o se convertirá en un hombre por este síndrome, sólo sufrirá efectos dermatológicos y, en algunos casos, problemas de fertilidad por la alteración del ciclo menstrual. Existen diversos y sencillos tratamientos para corregir la afección, que controlarán el acné y solucionarán los otros problemas. La consulta con el médico es imprescindible.