¿QUÉ SON LOS RADICALES LIBRES?
El organismo humano requiere de oxígeno para sobrevivir. Todas las células del cuerpo poseen unos corpúsculos llamados mitocondrias, que emplean el oxígeno para ma-ximizar la producción de energía, produciendo de este modo el dióxido de carbono que eliminamos al exhalar. Pero el oxígeno, además, es un reactivo tan potente que interrumpe las funciones celulares, más que nada gracias a la acción de los radicales que contiene.
El impacto de los radicales libres es claramente visible en la piel, ya de por sí muy afectada por la acción de agentes externos como el humo del tabaco, el smog y los rayos solares. Los radicales se dedican a quitar la elasticidad de la epidermis, producirle arrugas y crear manchas en su superficie, porque además de oxidar las membranas celulares actúan sobre la estructura de las fibras nobles de la piel (como la elastina, el colágeno, la reticulina, las glucoproteínas y las proteoglicinas), esenciales para mantenerla joven y radiante.
Además, los radicales libres han sido indicados como los causantes de la oxidación celular, que no sólo empeora el aspecto de la piel, sino que puede llegar a producir enfermedades como cáncer, arterieesclerosis, cataratas e inflamaciones de todo tipo. Ciertas investigaciones afirman que también producen afecciones pulmonares, trastornos neurológicos, degradación celular, enfermedades autoinmunes y dolencias degenerativas.
Los antioxidantes son necesarios, entonces, para combatir estos nocivos efectos de los radicales libres, y su accionar es tan potente que no sólo evitan futuras consecuencias, sino que también pueden revertir el daño que ya hayan causado.