¿Qué es el asma?
La palabra asma procede del griego y significa respiración difícil, pero su definición moderna abarca la descripción de sus síntomas, los mecanismos subyacentes que la causan y su efecto sobre la función y sensibilidad de los pulmones y las vías respiratorias.
Los síntomas del asma son tos, sibilancias y dificultad respiratoria, pero la afección se caracteriza por un tipo especial de inflamación de la mucosa de los bronquios.
Las células implicadas en el proceso, al igual que sucede en otras alergias, son los mastocitos y los eosinófilos.
Como resultado de esta inflamación, las vías respiratorias de los pulmones se estrechan y se reduce la cantidad de aire que sale de ellos en un momento dado y la velocidad a la que lo hace. Este efecto puede corregirse del todo o en parte por medio de la inhalación de un broncodilatador.
Además, la inflamación de las vías respiratorias las vuelve hipersensibles a muchos irritantes, de modo que el aire frío, la contaminación, los aerosoles, los detergentes, los desinfectantes o los olores penetrantes desencadenan la broncoconstricción y provocan crisis asmáticas.