Síntomas nocturnos

Todos los síntomas del asma aumentan por la noche, impiden dormir bien y se nota cansancio al día siguiente. La función pulmonar alcanza su peor momento a las cuatro de la madrugada y el mejor, a las cuatro de la tarde. Ello se debe a los cambios en la concentración de adrenalina, cuyo mínimo se sitúa en mitad de la noche. Esta hormona relaja los músculos de las vías respiratorias pulmonares y las mantiene abiertas. Cuando el organismo «se desconecta» durante el sueño, los impulsos nerviosos aminoran el ritmo del corazón y la actividad intestinal, al tiempo que provocan una ligera bronco-constricción.
Por otra parte, el nivel de glucocorticoides circulantes, importante para contrarrestar cualquier proceso inflamatorio, es bajo durante las horas que preceden al amanecer. Si no se sufre asma, estos fenómenos no se notan, pero su influencia aumenta cuando se presenta inflamación de las vías respiratorias, de modo que los síntomas se agravan y la función pulmonar empeora por la noche.